Reflexiones de Luis Taveras

Por Luis Taveras

El Salvador es el país más pequeño de América latina: apenas tiene una extensión territorial de 21,040.70 kilómetros cuadrados. Su población se acerca a los 7 millones de personas. En el esquema del sistema político-electoral hubo durante casi 30 años una polarización entre los partidos políticos FMLN (que viene de la izquierda más extrema de América Latina) y ARENA (con una clara orientación derechista). En ambos casos se distribuyeron bajo ese esquema la Presidencia, hasta que en febrero del 2019 un joven empresario, con un discurso muy peculiar que iba desde el pensamiento neoconservador hasta improntas indefinas en un recuadro ideológico difuso, gana esas elecciones con el 53.8% frente a un 31.6% de ARENA y un 13.7% del FMLN. El nuevo partido que obtuvo victoriosa fue la gran alianza por la unidad nacional (GANA), sepultando el bipartidismo tradicional.

Ya en el poder, su ejercicio ha sido controversial, poniendo énfasis en las redes sociales para efectivizar sus iniciativas gubernamentales utilizándola para estimular un liderazgo carismático mediático con gran habilidad para tener contacto directo con la poblacion. Además ha desarrollado todo una campaña de patronazgo y clientelismo en forma de distribución de recursos que han impactado de forma momentánea en sectores populares; esas regalías y bonos sociales le han hecho ganar influencias bastante claras en una población que tiene un nivel de hartazgo elevado hacia los partidos tradicionales.

Ese sentimiento Bukele lo ha estigmatizado y, a través de un partido llamado Nuvas Ideas, pone de relieve alternativas visibles y fiables. El Salvador, como producto de la pandemia del COVID-19, su deuda externa ha subido con creces, se perdieron más de 80 mil empleos y el PBI cayó en un 8.6%, mientras organismos internacionales le han enmendado la plana a su Gobierno, por sus presuntas o reales violaciones a los derechos civiles y políticos.

A pesar de todo eso, se desarrollaron elecciones legislativas (84 diputados porque su parlamento es unicameral) y municipales en 262 configuraciones de los gobiernos locales. Fue una campaña donde la figura principal no eran los candidatos a las nominaciomes legislativas ni municipales, sino que era el propio Nayib Bukele.

Resultados: según estimaciones preliminares, Nuevas Ideas obtuvo 52 diputados y GANA (aliado al Gobierno) 5, para un total 57 curules. Algo parecido sucedió con los resultados municipales. Es evidente que hay un contundente triunfo del presidente de El Salvador en estos comicios; si a esto le añadimos que en las últimas encuestas de popularidad en América Latina Bukele aparece en primer lugar, entonces estaríamos en presencia de un fenómeno (para mí coyuntual). Y lo más probable es que, a pesar de ser El Salvador el país más pequeño de América, esté exportando hacia otros litorales la idea de reproducción de los Bukeles, aprovechándose de sus lauros momentáneos de popularidad. Esperemos pues………

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